‘Las esperas son eternas…¡Pues se ve que no! Por fin, Una estrella en mi Jardín empieza a asomar y es que teníamos tantas ganas de que lo vierais y pudierais leerlo que se no has hecho eterno. Pero ya está aquí.
Título: Una estrella en mi jardín
Autoras: W. Davies
Editorial: Ediciones Kiwi
Ilustraciones interiores: Rafael Ucero
Libro único (Spin-off de Recuerda que me quieres, aunque no es necesario haber leído RQMQ para poder leerlo)
Nº páginas: 504
ISBN: 978-84-943214-7-4
Precio (papel): 16,90€
Precio (ebook): 3,95€
Ya a la venta en papel y ebook
Sinopsis: Algunos dicen que el miedo no es real, otros que la locura no puede ser lógica y luego están los que se atreven a asegurar que una estrella no puede vivir en un jardín.
Claro que ellos no conocen a Alicia Little, una chica que tiene fobia a la gente y que vive escondida en casa de su abuelo hasta que una historia, una estrella, un armario y un nuevo vecino cambian su pequeño mundo de mentiras y la retan a vivir en el mundo real. Charlie le enseñará a fotografiar quizás a través de sus dibujos, a creer en seis imposibles antes del desayuno y cómo una persona puede hacerte sentir diminuta o gigante en el tiempo que tarda en caer al suelo un bote de mermelada, incluso cuando el miedo se empeña en hacerte invisible.
¿Podrá Alicia amar algo que teme? ¿Será la curiosidad más grande que el miedo?
Pierde el miedo y déjate seducir por este homenaje a Alicia en el País de las Maravillas cargado de quizás, pero cuidado; al miedo le encanta robar sueños.
Autoras: W. Davies
Editorial: Ediciones Kiwi
Ilustraciones interiores: Rafael Ucero
Libro único (Spin-off de Recuerda que me quieres, aunque no es necesario haber leído RQMQ para poder leerlo)
Nº páginas: 504
ISBN: 978-84-943214-7-4
Precio (papel): 16,90€
Precio (ebook): 3,95€
Ya a la venta en papel y ebook
Sinopsis: Algunos dicen que el miedo no es real, otros que la locura no puede ser lógica y luego están los que se atreven a asegurar que una estrella no puede vivir en un jardín.
Claro que ellos no conocen a Alicia Little, una chica que tiene fobia a la gente y que vive escondida en casa de su abuelo hasta que una historia, una estrella, un armario y un nuevo vecino cambian su pequeño mundo de mentiras y la retan a vivir en el mundo real. Charlie le enseñará a fotografiar quizás a través de sus dibujos, a creer en seis imposibles antes del desayuno y cómo una persona puede hacerte sentir diminuta o gigante en el tiempo que tarda en caer al suelo un bote de mermelada, incluso cuando el miedo se empeña en hacerte invisible.
¿Podrá Alicia amar algo que teme? ¿Será la curiosidad más grande que el miedo?
Pierde el miedo y déjate seducir por este homenaje a Alicia en el País de las Maravillas cargado de quizás, pero cuidado; al miedo le encanta robar sueños.
Y como una imagen vale más que mil palabras...¡Os lo enseñamos!




¿Qué os parece? ¿Os llama la atención? ¡Os leemos!





rtas y no soy capaz de dar con una que explique lo que ocurrió cuando a las diez de la mañana cuatrocientos desconocidos se abrazaban y besaban. Desconocidos muy conocidos, claro. Es extraño como alguien que nunca has visto o con quien no has intercambiado grandes conversaciones, se convierte en una extensión de ti. No importa quién seas ni de dónde vengas, solo donde sueñes. En libros, claro. Todos éramos literatura. Desconozco si formábamos parte de un libro o solo éramos un capítulo en el libro de alguien. Poco importa. La cuestión es que estábamos ahí, siendo literatura.
su aparición estelar y me lancé a sus brazos. La tengo pegada a la oreja (a lo Pepito Grillo) todo el santo día, pero tenía ganas de ella. De su sonrisa, de sus nervios y de su voz acelerada. Arse es una de esas personas que te hacen suma. Estuvimos un rato con
hablando mucho y contándonos secretos, y nos fuimos un rato a la pre-quedada donde no conocíamos a casi nadie, pero ahí estaba la preciosa
egó el día. 7 de junio. 9:30 de la mañana. Quedamos con



os que hubiera nadie más a quién firmarle. Era lo lógico. Pero olvidábamos algo. A vosotros. Sois muy grandes, enormes. Y nos disteis una sorpresa que jamás olvidaremos. Llegamos a la parte trasera de la caseta y vimos a dos chicas sentadas con el libro inundado de post-its. Les dimos muchos achuchones y en cuanto nos despistamos ya no estaban (fueron listas, las primeras de la cola). Se pasaron a saludarme mis tías de Madrid a las que no había visto nunca y cuando hablaba con ellas nos avisaron de que ya había gente esperando. Pensamos que la librera se había equivocado, pero no, a diez minutos de empezar ya había gente esperando. Salimos y empezó el epílogo del sueño. No estuvimos ni cinco míseros segundos sin firmar. Habían pasa
do unos minutos, o eso pensaba yo, cuando nos susurraron al oído que eran las nueve y media y que teníamos que ir acabando. Nos hicimos las remolonas un poco más, pero finalmente tuvimos que salir de la caseta para impedir una multa. Así que nada, no
s sentamos tras la caseta y seguimos firmando a los que quedaban. Nos trajeron un montón de marca páginas y regalitos. Parecíamos dos niñas pequeñas. Revoloteábamos.



Ingles y La Central. Nos encontramos con
Como ya sabréis por el titulo de esta entrada...¡Tenemos canción! 









